Ciudad antigua de Lorca

La proximidad del agua, recursos naturales y la cercana vía de comunicación fueron elementos que favorecieron el asentamiento de poblaciones desde época prehistórica del valle del Guadalentín. En Lorca se han encontrado restos que se remontan al Calcolítico, en su mayoría cerámicas o huellas de postes o fondos de cabaña.

En la Edad del Bronce se sigue constatando ocupación en el área de la actual Lorca, en especial de la cultura Argar, ya que se han encontrado construcciones que servían como vivienda o lugar de trabajo, tumbas y muchos restos cerámicos, utensilios cerámicos y objetos de adorno.

Tras el periodo de la cultura Argar se da paso al asentamiento ibérico que ha dejado constancia de la importancia de este asentamiento en ese momento. Los restos ibéricos más imporantes se encuentran en el cerro del Castillo de Lorca, lugar elegido para la acrópolis. También se han encontrado restos de viviendas en la ladera, de planta cuadrada o rectangular, separadas por calles estrechas. Los zócalos eran de mampostería, mientras que las paredes fueron levantadas con adobes y techadas con entramados de cañas y barro.

También hay restos de enterramientos, datados a finales del siglo V y principios del VI a. C., hallándose los más importantes en la actual calle Corredera, donde los ajuares, aparte de los objetos propios de esta cultura, se componían de cerámicas importadas de origen ático además de otros elementos de prestigio, como una rueda de carro hecha íntegramente de hierro. También se han encontrado objetos de procedencia púnica en excavaciones realizadas en el actual barrio de la Alberca.

Durante la conquista romana, la población abandona en parte la zona fortificada para ocupar el valle, construyendo villas como La Quintilla. Se ha relacionado el asentamiento romano de la Eliocroca con la actual Lorca, que habría sido ocupada durante los siglos I y II d. C.

Durante la crisis del Imperio, un periodo de inestabilidad hace que la población vuelva a ocupar la fortaleza. Durante los s. V al VII d. C. hay muchos restos arqueológicos en la zona del castillo, por lo que funcionó como un establecimiento visigodo.

En el 713 la población de la por entonces llamada Lurqa fue ocupada pacíficamente por los musulmanes. Es la época en la que se vuelve a ocupar toda la parte occidental del castillo, se construye la Mezquita Mayor y los mercador se sitúan junto a los arrabales y el cemeterio. Esta situación se mantuvo hasta la división del califato con la muerte de Almanzor.

Alfonso X conquistó Lorca en 1244, con lo que la ciudad continuó como hasta el momento, ocupando la zona del castillo debido a la situación defensiva que debía adoptar frente a las incursiones de las taifas. Se desarrolla en el interior de la fortaleza una rica actvidad agrícola y artesana, debido a su situación favorecedora de intercambios.

A partir del s. XV desaparece la ocupación musulmana y la ciudad cambia por completo, levantándose edificios cristianos y grandes palacios de la nobleza de la zona. 

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